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Carta para Alejandro...

 

Aunque ya lo platicaremos con más calma más adelante,
quiero que sepas que no quiero que te sientas tenso ni presionado en ningún sentido. Tú no te preocupes que yo no genero mayor expectativa en nada que no tenga base en la realidad (después de tantas experiencias de tan distinta índole, no espero nada especial de nadie).

Simplemente me agrada mucho tu compañía y ya.

Lo único que pido es honestidad (que agradezco, pues hasta ahora la hay y muy bien). De ahí en fuera, no busco nada más que compartir lo que pueda de lo que vivo, lo que soy y lo que hago... ¡Así soy yo!  Me gusta mucho compartir, y más cuando lo hago con alguien a quien le agrada esa dinámica y veo que lo disfruta. También me gusta mucho que me compartan cosas los demás... pero nunca presionaría por que me compartan lo que no tienen que o quieran compartir... sólo lo que se dé. Y cuando comparten, me gusta apoyar, opinar, aportar, etc... pero siempre haciéndolo de corazón, no de obligación.

Claro que siempre es deseable tener retroalimentación de lo que uno
da... pero en este planeta que gira, la verdad es que prefiero una
respuesta de corazón que surge espontánea (como he sentido en su
mayoría las tuyas), que algo que se hace por convencionalismo o porque así debe de ser, porque se supone, o porque "reconozco  que desconozco que reconozco que me va a beneficiar" (Pierre Bordieu). Si no se tiene una respuesta espontánea, a veces es mejor el silencio.

Si hoy en día coincidimos, de un modo o de otro, me alegra mucho y hago lo posible por aprovecharlo. Si la salud, el trabajo, la familia, el tiempo, la coincidencia, etc., no nos permite frecuentarnos en algún otro momento lo entenderé (cuando se dé el caso). Pero la verdad es que hoy por hoy podemos pasar instantes juntos y son momentos que  nos agradan mutuamente.

Porque creo en lo que te he dicho de que cada quien vive una línea de vida (somos libres de seguir nuestro propio camino) y que quienes aparecen en el camino son acompañantes (llámese amigos, familia, parejas, compañeros de actividad, etc, etc.) con quienes compartimos cosas, digo también que no están obligados a compartir ni a hacer nada que no quieran (una vez más... acompañan en libertad de su propio camino).

Algo que también entiendo mejor que mucha gente es que cada quien pasa distintos procesos en su vida, y que hay que entender a cada quien en su contexto y dentro de los procesos en los que vive. Siempre trato de hacerlo así.

Al ser tan analítico como soy, es normal que lo que digo tenga
coherencia, pues para mí lo que es, es y lo que no es, no es... (una vez más, para todos suena obvio, para mí es importante decirlo así). Obviamente puedo ser idealista, pero recuerda que por default soy realista. El idealismo y demás tiene su espacio en las páginas de mis escritos, mis fantasías, mis sueños, mis expresiones artísticas (que con gusto comparto también)... en el mundo real, vuelo con un pie siempre en la tierra.

Así que, en conclusión, tú quédate tranquilo y relajado que de mi parte no habrá exigencias ni expectativas que no se circunscriban a la realidad y al momento que estemos viviendo. Siempre habrá una puerta abierta a dialogar lo que se necesite en el momento que surja la necesidad.

Yo sé que suena difícil de creer... pero así es... seré siempre muy
agradecido de lo que hay y de lo que no hay, y creo fielmente en que todo fluye y va tomando forma y se mueve y va cambiando...
libremente... (en su propio ritmo y tiempo). Eso es lo valioso.

Lo que haya, siempre y cuando sea honesto y espontáneo, lo agradeceré grandemente... Gracias pues por todo lo que me has dado hasta ahora, que veo a leguas que ha sido de corazón, incluso tus desmandadas y tu mal, regular y buen trato.

¡Uff!... ya me extendí un montón y eso que nomás iba a ser algo leve... pero creo que es importante partir de algo sólido, y no hay nada más sólido que estar entendido de lo que cada quien tiene en la cabeza.

En fin, no me queda más que mandarte un abrazo muy grande, desear que te cures lo más pronto posible de esa enfermedad que se llama y se hace mal llamar trabajo (cuando es más obligatorio que por gusto)... y en espera de verte, leerte o escucharte de nuevo (que, en últimas fechas, resulta siempre agradable).

Un abrazote,

Alex