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E! True Mexican History...

 

    La historia siempre esconde secretos y como la escribe siempre el triunfador no tiene errores. Sin embargo, en la contracultura corre la voz de los hechos. ¿Qué fue lo que verdaderamente pasó con los héroes nacionales?

 

    Septiembre, mes de la Patria, 30 días dedicados a reverenciar al Lábaro Patrio y a todos los Héroes que nos dieron Patria y Libertad.

    Septiembre, el mes donde recordamos la no menos Heroica defensa del Castillo de Chapultepec, (antiguo Colegio Militar), así como la Gesta Heroica de los Insurgentes.

    Septiembre, el mes donde el Himno Nacional se entona mientras se levanta en el mástil mi bandera, como un sol entre céfiros y... ¿qué?

    En estos 30 días tenemos el pretexto perfecto para sacar lo charro que llevamos dentro y los sentimientos patrios que no se agotan celebrando a la selección mexicana en el Ángel de la Independencia. Así es, después de las pomposas palabras que mencionamos arriba, las que más se repiten son confeti, tequila, pulque, pozole, pambazos y huevos... por aquello de que los rellenan con confeti.

    Exactamente igual que las celebraciones de septiembre, la historia mexicana tiene dos lados. La colorida versión que nos dan en la escuela y la que descubrimos en pláticas familiares o en programas de tele que no son un E! True Hollywood Story, pero que desenmascaran a quienes pusieron en los libros de texto que Benito Juárez fue pastorcito en Oaxaca cuando, al parecer, ni siquiera nació ahí.

 

Sobre los Niños Héroes
    Si el Desierto de los Leones no es desierto ni tiene leones, los Niños Héroes ni eran niños ni fueron héroes. Según me dijo miss Carmen en segundo de primaria, cuando los norteamericanos llegaron a la capital en la guerra contra México, faltaba por tomar el Castillo de Chapultepec. Ahí se alojaba el Colegio Militar y, por supuesto, los invasores veían en los valientes cadetes un peligro potencial. Decidieron tomarlo, pero se encontraron con la fiera resistencia de los niños estudiantes (entre 13 y 15 años) que defendieron su colegio y su bandera hasta la muerte. Uno de ellos, antes que ver al lábaro patrio en manos del enemigo, prefirió envolverse en la bandera y lanzarse al vacío.

    Al parecer, era mejor llenar la bandera de lodo y sangre que dejarla en manos del ejército gringo. Resulta, pues, que la historia que me contó mi padre años después encajaba más con la realidad. Según él, leyó en alguno de esos libros que empiezan con "la verdadera historia de México" que si bien el ejército estadounidense estaba ya en la capital y si también veía a los cadetes como un peligro potencial, lo que ocurrió fue un relato muy diferente.

    Ese día era domingo y los únicos en el colegio eran los acuartelados por indisciplina, mismos que, ante la escasa vigilancia (recordemos que había una guerra de por medio), estaban a sus anchas bebiendo y fumando (pues apenas tenían quince y no eran estudiantes modelo). Imagina entonces la resistencia que estos muchachos pudieron ofrecer al ejército enemigo.

    ¿El mito de la bandera? Pues el héroe en cuestión escapaba de los catorrazos, ebrio a morir, y pues, al tropezar en su fuga, se le hizo fácil cogerse del trapo tricolor para tratar de salvar su vida. Como sabemos, no lo consiguió y se cayó. Por supuesto, sus colegas tampoco lograron la defensa, pues la guerra se perdió.

 

Sobre la Mata Hari Insurgente
    La que me contó esto fue miss Guille, de primero, y sí, así estaba escrito en el libro de historia.

    Los conspiradores contra la corona española, dirigidos por Miguel Hidalgo y Costilla se reunían a planear cómo deshacerse del yugo español, pues los mexicanos querían soberanía.

    El punto de reunión era la casa de la corregidora de Querétaro, Doña Josefa Ortiz de Domínguez, y todo iba de maravilla hasta que alguien (ese alguien debe ser el "masiosare" del himno, un extraño enemigo, pues nunca se dijo su nombre) los delató y el levantamiento tuvo que adelantarse e improvisarse con las consecuencias que conocemos.

    Pues bien, alguna vez, después de una clase de historia en la preparatoria, fue María Teresa Maruri Sánchez quien me dio una versión más realista. Resulta que la corregidora era algo así como una doble espía. Albergaba a los conspiradores, pero tenía sus conectes con el virrey (no por nada tenía la casa que tenía). Resulta también que estaba un poco harta del Señor Domínguez, su marido, y resulta, además, que Mr. Costilla le gustaba. Al parecer, (esto lo agrego yo), alguna vez soñó con un estadio de fútbol que llevara su nombre, pues delató a Hidalgo y compañía.

    De esta manera se deshizo de su esposo, se vengó de Hidalgo que nunca la peló, ganó su papel en la historia nacional y un estadio enorme que se llama como ella.

 

Y qué decir de El Pípila...
    Se nos contó alguna vez la historia de El Pípila que, animado por la toma de la Alhóndiga de Granaditas en Guanajuato y como veía que los combatientes no atinaban a entrar y consumar la toma de la Bastilla región 4, se puso una lápida en la espalda para evitar ser baleado y fue a quemar la puerta de la prisión, así permitió que los insurgentes entraran.

    Cuando le pregunté a mi profe, el inglés que daba historia universal en la universidad, si eso había ocurrido, me miró con ojos paternales y me dijo: "¿Ves alguna lógica en eso?". Tenía razón: ¿alguien podría echarse semejante piedra y avanzar por medio Guanajuato, quemar la puerta (o dinamitarla, si quieres) y sobrevivir con el sobrenombre de El Pípila, sin cobrar un centavo? Señor Frijolito, El Pípila simplemente no existió. Todo parece indicar que fue creado para llenar el apartado "P" del libro que venden en el metro: Mitos y Leyendas del México Antiguo.

 

Y ni hablar del Lábaro Patrio (recuerdo que a papá le decía "El Avaro Patrio")
   
Como en las historias anteriores, a todos nos contaron en la escuela cómo los consumadores de la Independencia se dieron el famoso abrazo de Acatempan y ahí decidieron, a partir de los colores de la sandía que se comían, definir cómo sería la bandera mexicana (siempre se necesita una aunque nadie tenga ni puta idea de para qué sirve ni qué significa). De acuerdo a su criterio, se usarían: el verde de la esperanza, el blanco de la pureza de sus héroes y el rojo por la sangre derramada en la pelea por independizarse.

    ¿Qué? Nada. Iturbide (que luego se hizo emperador, ojo) era descendiente de militares de Navarra, España, un territorio que no es propiamente el País Vasco, pero tampoco deja de serlo. Muchos, de hecho, lo consideran parte del citado país. Pues bien, el chico Iturbide decía que él era "navarro por los cuatro costados" y que la bandera de este nuevo país debería conmemorar eso. Si uno se fina en los colores de la Ikurriña, la bandera vasca, son precisamente verde, blanco y rojo. Tiene una disposición más parecida a la del Reino Unido que a la de Francia, pero como Francia estaba de moda, la bandera mexicana heredó los colores de la Ikurriña y la composición de la francesa, digo, sólo por no hacerlo más evidente.

 

Y me despido de ti...
    ...citando las máximas de la Historia Mexicana, sacadas del libro Episodios Nacionales en salsa verde de Marco A. Almazán:
*
La Conquista la hicieron los indios
* La Independencia, los gachupines
* La Revolución, los gringos.